La muerte se complace en enseñar vida, por Paula Arrojo Cueto 1º Bachillerato

Este mes los alumnos de Anatomía Aplicada de 1º Bachillerato visitaron el museo de la facultad de Medicina y Paula, una alumna, nos cuenta esta salida tan especial.

A veces la vida nos permite conocer algunas facetas suyas que no podríamos ver si no se dieran de esta manera, eso es lo que nos ocurrió al grupo de Anatómicos de Noreña 23-24. La visita al Museo de la Facultad de Medicina de la Universidad de Oviedo nos brindó esta posibilidad.

Se considera que la muerte es el final del camino, pero para aquellas personas que donan su cuerpo a la ciencia, realmente no es el final del camino, sino que quizá sean el principio de una nueva investigación que permita conocer las causas de tal o cual enfermedad, quizá una cura para una enfermedad que aún se desconoce y provoca la muerte de muchas personas, pero también sirven para ser el comienzo del estudio para quienes serán los investigadores y científicos del futuro.

Tras las puertas de la Facultad de Medicina se encuentra un lugar que para algunas personas puede ser terrorífico y para otras un lugar al que nunca más volver, pero realmente es un lugar de aprendizaje. Los cuerpos sin vida de seres humanos son libros de carne y hueso que ayudan a quienes les visitan. Los fetos metidos en tarros son reflejo de la fragilidad de la vida. Así, a través de los órganos cedidos, los cuerpos y el resto de miembros y partes de un ser humano, se puede estudiar.

Llama la atención la conservación de todo esto, pero en especial, como un cuerpo puede, a pesar de carecer de vida, seguir una cierta “evolución”, hablo por ejemplo del pelo que aún muerto el cuerpo aún sigue creciendo. La piel pierde su color vibrante para pasar a ser una rugosidad que nada tiene que ver con la viveza. Algunos órganos parecen chicle, pero vuelven a su forma “original”.

El olor… el olor es indescriptible, la muerte huele… Pero aún así es inevitable la utilidad y la necesidad de museos como este.

Una visita importante y necesaria para quien quiera dedicar su vida a las ciencias de la salud, puede que incluso sea un lugar de cribado, si no puedes soportar lo que allí ves o hueles, mejor dedícate a otra cosa.

 

Paula Arrojo Cueto 1ª Bachillerato


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